En las llanuras del Caribe colombiano, mujeres afrodescendientes tejen su historia para vencer el silencio
POR REDACCIÓN CULTURAL SAN PELAYO, CÓRDOBA
5/9/20262 min read
En la Vereda El Caño, un rincón rural de San Pelayo donde el calor se funde con el sonido de la tambora, el silencio ha comenzado a retirarse. Bajo la sombra de una casa finca adecuada para el encuentro comunitario, un grupo de mujeres afrodescendientes y víctimas del conflicto armado se ha reunido para iniciar un proceso que califican como vital: "Voces que Tejen Memoria: Lectura, Escritura y Oralidad para la Vida".
El proyecto, liderado por la Organización de Mujeres Rurales Afro y Víctimas de San Pelayo - Córdoba "Nadis López Suárez", surge como un acto de resistencia frente a la exclusión histórica y el riesgo inminente de perder su memoria colectiva. Para muchas de las 20 participantes, cuyas edades oscilan entre los 5 y los más de 60 años, esta es la primera vez que se les invita formalmente a documentar sus propias historias de vida y saberes ancestrales.
"La oralidad ha sido nuestro principal medio de transmisión de saberes por generaciones", explican los documentos de justificación de la iniciativa, "pero el conflicto armado fracturó la continuidad de la palabra como patrimonio inmaterial". Ahora, con el apoyo del Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes, a través del Convenio C7360-2026, estas mujeres buscan transformar la palabra en una herramienta de sanación y construcción de paz.
El inicio del proyecto ha estado marcado por un diálogo intergeneracional único. Mientras las abuelas, portadoras de la memoria, narran mitos y cantos de trabajo, las niñas y jóvenes aprenden a registrar estos relatos en bitácoras y cuadernos colectivos. Pero el tejido de esta memoria no es solo literario; es también físico. A través de talleres de música, danza tradicional y la elaboración artesanal de turbantes, las participantes están reclamando su identidad étnica y su autonomía económica.
Para la comunidad de San Pelayo, este proceso representa más que un simple taller de formación. Es la consolidación de un equipo interdisciplinario —que incluye desde psicólogas comunitarias hasta sabedoras locales— dedicado a asegurar que figuras emblemáticas como María Varilla y las tradiciones del Sinú no desaparezcan de la narrativa nacional.
Al final de este viaje de cinco meses, las mujeres no solo habrán producido un repositorio de audios y textos; habrán creado un "Decálogo de Tradiciones" que servirá como hoja de ruta para la sostenibilidad cultural del territorio. Como bien lo define la misión de su organización, se trata de fortalecer el tejido social y cultural para que cada voz cuente y cada historia importe.
Este proyecto es apoyado por el MINISTERIO DE LAS CULTURAS, LAS ARTES Y LOS SABERES, Programa Nacional de Concertación Cultural 2026
